El origen del método

Si hago un poco de historia...me recuerdo como una niña con una energía desbordante...siempre corriendo, trepando a los árboles, tratando de dominar la patineta...jugando con los varones al fútbol (era la preferida de todos) y saltando sin cesar...Feliz por sobre todas las cosas.
Como fui a un colegio de doble escolaridad, con jardines, piscinas, cancha de fútbol y de tenis, todas mis necesidades físicas estaban saciadas...
Llegaba a mi casa a las 18hs habiéndome levantado a las 6.30hs agotadísima…con este ritmo, si alguien me hubiese insinuado a hacer alguna actividad extra-escolar, ya pueden imaginar mi respuesta.
Fue así que crecí sin computadoras, poca televisión, mucha creatividad ahhh...y un bello piano lustrado que me miraba y me decía...che pebeta, acercáte y sentí el 2x4. Pero en aquellos años no logró atraparme demasiado y no comprendí realmente lo que eso significaba...
Cuando descubrí que el movimiento me daba placer, arremetí con todo y me entregué profundamente.
Transitando diversas disciplinas, descubrí en mí emociones insospechadas: danza, acrobacia de piso, trapecio, natación, danza aérea; pero lo que más me atrapó fue la danza de piso en sus diversos estilos.
Cada tanto, el nervio ciático me avísaba que estaba abusando de mi estructura osteomuscular, y era ahí, que me refugiaba en la conciencia del movimiento, calmaba el dolor y seguía adelante con mis actividades.
Me conecté con el estudio de la danza a los veinte años, ya era grande para este mundo, con lo cual, decidí absorber lo más rápido posible los conocimientos y focalicé la atención hacia mis músculos y huesos. Siempre fui muy laxa, debía cuidarme al extremo para no lesionarme.
...y el 14 de Julio del 2004, una oscuridad absoluta se apoderó de mi ser, de mi centro, de mi alma...un látigo hostil recorrió mi columna vertebral dejándome inmóvil; Hernia de Disco fue el diagnostico.
Y una vez más...me encontré conmigo misma, pero esta vez, sin poder caminar... Me conecté con la desolación absoluta, con mi desierto interior, con mi angustioso presente y mi incierto futuro.
Bailarina y con las capacidades motoras inmersas en un caos!!!! Y ahora? por qué a mi?. Si yo me cuido…
Vi a muchos profesionales y todos decían lo mismo, hay que operar...
Decidí hacerme cargo de “mi hernia", escucharla, escucharme, cobijarla, cobijarme, entenderla, entenderme, y vinieron momentos muy difíciles...elegí no operarme.
Dos años estuve sin bailar, investigué el porque de mi lesión, comprendí otro modo de trabajar el cuerpo, (muy distinto al que había aprendido con la danza); hasta cambié mi alimentación, punto importante en mi recuperación, macrobiótica.
Mi oscuridad, en definitiva me iluminó, pude hacer alquimia, transformé un hecho doloroso en un tramo de profundo aprendizaje.
Puedo afirmar entonces, que el 14 de Julio del 2004 se empezó a gestar el MÉTODO LAURA WINTER, y hoy, lo comparto con todos uds, y se los enseño con todo mi amor.